Chapter 1 - El contenedor verde

El plástico verde del contenedor olía a café rancio y cáscaras ácidas.
La tapa se cerró con un golpe seco.
Un chasquido que apagó el sonido del mundo.
Dentro, la oscuridad era completa, salvo por un hilo de luz dorada que filtraba la lluvia.
Lily apretó a Conejo contra su pecho.
A Conejo le faltaba la oreja izquierda. El relleno de algodón blanco salía como una aguja de nieve.
"Mamá..."
La voz de la niña no atravesó el plástico grueso.
Manta de agua fuera. Las gotas golpeaban la tapa como uñas de metal.
Un dedo infantil, pequeño y sucio de barro, siguió el rastro de una gota que resbalaba por el interior de la pared verde.
"Mamá, hace frío."
El chubasquero rosa de Lily estaba húmedo en los bordes.
Sus botas de goma no tocaban el fondo; colgaban sobre una bolsa negra doblada.
Afuera, unos pasos lentos.
El tacón de un zapato de piel cara hundiéndose en el césped mojado.
Una mano con anillos de diamantes se apoyó un segundo sobre la tapa de plástico para equilibrarse.
"Eres mala suerte para esta familia."
La voz de la anciana sonó como el crujido de una rama seca en el invierno.
Lily no entendía qué era la suerte.
Solo sabía que las gotas de lluvia olían a la colonia de su abuela: jazmín y veneno.
La niña metió la oreja rota de Conejo en su boca para no tragar aire frío.
A pocos metros, tras la cerca de madera, la silueta de un pastor alemán permanecía inmóvil.
A su lado, un chubasquero amarillo brillaba bajo la luz de la farola.
El cristal de una cámara de teléfono reflejaba la escena, silencioso, grabando cada gota.
El agua subía por los bordes de la acera.
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Lily cerró los ojos y esperó a que el dragón del contenedor se la tragara del todo.
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