Chapter 4 - El Oso sin Oreja

Desde el pasillo lateral del salón, una pequeña figura se escurrió entre los camareros de chaqueta blanca.
Leo, de cinco años, vestía un traje infantil de marinero con los botones ligeramente desalineados.
Arrastraba por el suelo un pequeño conejo de trapo al que le faltaba la oreja izquierda y cuyo relleno salía por una costura.
El niño caminó sin hacer ruido hasta llegar al lado de la silla de Adele.
Tiró suavemente del dobladillo del vestido champán.
"Mamá," dijo Leo con su voz aguda que atravesó la tensión del aire.
"La abuela dijo que te ibas porque no cabías en las fotos de la pared."
La anciana Keller intentó dar un paso hacia el niño, pero tropezó ligeramente con el borde de su propio vestido.
"Leo, ven aquí con tu padre," ordenó la anciana, intentando suavizar la voz sin lograrlo.
El niño miró a Baron, luego miró la pantalla negra del teléfono que su padre acababa de bajar a toda prisa.
"Papá siempre apaga la luz cuando miente," dijo Leo, apretando el conejo tullido contra su barriga.
"Hoy la luz del teléfono estaba encendida, así que la casa no es suya."
Las palabras del niño cayeron como piedras sobre el suelo de parqué barnizado.
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Baron bajó el brazo por completo, dejando caer el teléfono dentro de la funda de su cinturón militar.
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