Chapter 2 - La gota en la mejilla

El pulso de Mateo golpeaba detrás de sus orejas.
Su franela a cuadros se sintió repentinamente demasiado estrecha.
Dio medio paso atrás.
La madera del suelo no crujió.
Una lágrima fría bajó por su pómulo derecho.
Se detuvo justo en la comisura de sus labios.
Sintió el sabor amargo de la sal.
Sus manos, gruesas por el trabajo en el taller, temblaron.
Intentó tragar saliva, pero su garganta estaba seca como el esparto.
En el fondo de la cuna, las cobijas azules con estrellas no se movían.
Elena inclinó la cabeza un centímetro más hacia el suelo.
La cabeza de Sofía rozó la alfombra.
Los labios de la anciana se movieron sin emitir sonido.
Mateo vio la vena hinchada en el cuello de su madre.
La misma vena que sobresalía cuando masticaba con rabia.
El tiempo se detuvo entre la puerta y la cuna.
Él no podía mover las piernas.
Era como si el suelo se hubiera convertido en lodo denso.
El sudor le mojó el cuello de la camiseta blanca.
Parpadeó lentamente.
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La lágrima cayó finalmente sobre su pecho.
El tejido de algodón la absorbió en silencio.