Chapter 6 - El Regalo de Reyes

El silencio volvió a instalarse, roto únicamente por el crujido de una rama del abeto artificial.
Sarah retrocedió un paso, liberando finalmente las muñecas de la anciana.
La mujer mayor cayó pesadamente contra la pared, deslizándose unos centímetros antes de recuperar el equilibrio.
Se quedó allí, agachada y temblorosa, mirando el suelo de madera donde los restos de la bola de plata brillaban como diamantes rotos.
Sarah se pasó la mano por la frente, retirando los últimos restos de salsa de tomate.
Miró al hombre que decía ser su marido.
Los ojos de él suplicaban, las comisuras de su boca bajaban en una mueca patética.
Pero la lógica infantil de las cosas simples cruzó por la mente de Sarah en ese instante exacto.
Cuando un juguete se rompe y ya no se puede arreglar, no se le grita.
Simplemente se le deja en la caja de los trastos viejos y se sale a la calle a buscar aire limpio.
Sarah giró sobre sus talones.
Sus zapatos de suela plana golpearon el suelo con firmeza, ignorando los gritos desesperados que empezaron a brotar a sus espaldas.
Cruzó el salón navideño, esquivó la mesa con los platos intactos y abrió la puerta principal.
El viento frío de diciembre la golpeó de frente, helando la salsa seca en su mejilla.
May you like
Cerró la puerta tras de sí con un golpe seco, metálico y definitivo.
En el interior de la casa, las luces de colores seguían parpadeando sobre unas paredes que ya no pertenecían a nadie.