Chapter 6 - La Huida en la Penumbra

Caldwell se puso de pie lentamente.
Ya no parecía el hombre impecable del traje azul.
Su mano bajó instintivamente hacia el bolsillo interior de su chaqueta.
—Entrégame la llave, Mia —dijo, dando un paso adelante.
Noah no esperó.
Agarró la mano de su hermana y la tiró con fuerza fuera de la silla dorada.
Mia apretó la llave dorada dentro de su puño cerrado hasta que el metal le clavó los bordes en la piel.
Los dos niños corrieron hacia la puerta trasera que daba al jardín de invierno.
Sus pasos ligeros resonaron sobre el parquet.
—¡Deténganse! —gritó Caldwell detrás de ellos.
El sonido de un mueble al volcarse retumbó en el salón.
Los niños cruzaron la puerta de cristal, sintiendo el aire helado de la noche golpearles el rostro.
Las plantas del invernadero proyectaban sombras negras sobre el camino de grava.
Mia corría con las zapatillas desabrochadas.
A cada paso, el número 317 se presionaba contra la palma de su mano.
Detrás de ellos, los pasos pesados de Caldwell comenzaron a triturar las piedras del camino.
Noah no soltó a su hermana.
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—No mires atrás —dijo el niño mientras cruzaban la verja de hierro.
La noche se trágó sus pequeñas figuras, dejando atrás la gran casa de la colina y el fuego que seguía ardiendo en la soledad del salón.