Chapter 6 - La Llave y el Mantel

El silencio de la estancia solo se rompe por el crepitar de una mecha de cera.
Don Valle saca un pañuelo de seda blanca de su bolsillo superior.
Se lo entrega a la muchacha, cuyo rostro aún conserva la marca violenta de los dedos de Beatriz.
"Límpiate, hija", murmura el anciano.
Luego se gira hacia la puerta de arcos de ladrillo.
Dos hombres de uniforme oscuro aguardan en la sombra del recibidor.
"Acompañad a la señora a sus habitaciones", ordena Don Valle sin alzar la voz.
"Y aseguraos de que no toque ni una sola pieza de ropa hasta que llegue el juez."
Beatriz no grita. No lucha.
Se da la vuelta en silencio, la seda de su vestido arrastrándose sobre las baldosas frías mientras camina flanqueada.
El anciano mira la copa de vino que la muchacha evitó que llevara a sus labios.
Toma la botella de agua pura y llena un vaso limpio.
Se lo ofrece a la joven sirvienta con ambas manos.
"Los jarabes amargos se curan con agua clara", dice la chica, tomando el cristal con sus dedos pequeños.
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Don Valle asiente despacio, mirando el pañuelo manchado de lágrimas sobre la mesa.
"Mañana por la mañana", dice él mirando la noche tras la ventana, "cambiaremos el delantal por las llaves de la casa."