Chapter 5 - El Oso en la Grava**

En la esquina del ventanal, semioculto entre los rosales del jardín, yacía un pequeño oso de peluche marrón.
Le faltaba el ojo izquierdo y tenía una costura abierta por la que salía un copo de algodón gris.
Mateo, el hijo de cuatro años de la cocinera, caminaba descalzo por el borde de la terraza de piedra.
El niño llevaba un cochecito de plástico verde al que le faltaba una rueda trasera.
Se detuvo junto a las piernas de Daniel, mirando fijamente la pantalla del teléfono que aún emitía un tono de llamada finalizado.
"Las carpetas negras son para guardar los dibujos feos," dijo Mateo con voz limpia.
"Mamá dice que cuando la gente miente, los juguetes pierden sus piezas."
Daniel se agachó despacio, sus rodillas haciendo un crujido leve sobre la hierba.
Tomó el oso tullido del suelo y lo acomodó entre las manos pequeñas del niño.
"A este oso no le faltan piezas, Mateo," dijo Daniel con la voz completamente helada.
"Solo estaba en la casa equivocada."
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El niño apretó el peluche contra su pecho, mirando la sombra del hombre que se proyectaba sobre el cristal del salón.
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