Chapter 6 - LA HUIDA HACIA LA NIEBLA

El hombre bajó el brazo y dio media vuelta, dejando atrás la mesa imperial y el cuerpo inmóvil en el suelo.
Sus botas pisaron los fragmentos astillados del marco de roble, moliéndolos contra el pavimento de la entrada.
Salió al porche de columnas dóricas donde el aire gélido de la noche lo golpeó de lleno en la frente.
La lluvia de la ciudad caía como un velo fino y continuo, desdibujando las luces doradas de las farolas del jardín.
Bajó las escaleras de piedra con paso firme, ignorando el peso muerto del hierro que chocaba rítmicamente contra sus rodillas.
En la grava del sendero, el coche negro lo esperaba con el motor en marcha, emitiendo un ronroneo bajo y constante por el escape.
Abrió la puerta trasera con una sola mano, acomodando a la niña sobre el asiento de cuero con una delicadeza quirúrgica.
"Papá, ¿el reloj te dijo adónde vamos?", preguntó ella, encogiendo los pies para que la cadena no manchara la tapicería limpia.
El padre se inclinó, apoyando su frente sudorosa contra los rizos húmedos de la pequeña antes de cerrar el pestillo.
"Vamos a buscar una sierra, mi amor."
La voz sonó suave, despojada por fin de la violencia que acababa de reventar una dinastía de falsedades.
"Y después, iremos a apagar todas las pantallas de esta maldita ciudad."
Rodeó el capó del vehículo, subió al asiento del conductor y metió la marcha sin mirar hacia atrás por el retrovisor.
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Los neumáticos hicieron crujir las piedras del camino mientras el coche se deslizaba hacia la niebla densa de la avenida.
Atrás quedaba la mansión iluminada, con sus puertas abiertas de par en par tragando la lluvia fría de la madrugada.