Chapter 6 - Las Botas Rojas

Marc levantó a Camille en brazos.
La niña pesaba poco, demasiado poco para sus ocho años.
Acomodó la cabeza sobre el hombro de la gabardina beis de su padre, dejando una mancha roja de sangre en la lana clara.
Sus botas rojas de plástico colgaban, balanceándose a cada paso.
—El unicornio se dejó la oreja en el pasillo —murmuró Camille, mirando por encima del hombro de Marc.
Marc se detuvo un segundo.
Se agachó sin soltar a la niña y recogió el juguete desgastado del suelo.
Se lo puso a la pequeña entre las manos.
Chantal los miraba desde el centro del salón, con los brazos caídos a los lados del cuerpo.
La chaqueta de cuero rojo parecía demasiado grande para sus hombros caídos.
—Si cruzas esa puerta, no vuelves —dijo Chantal.
La voz de la mujer temblaba por primera vez, perdiendo la dureza del papel enrollado.
Marc no respondió.
Presionó la barra metálica de la puerta de cristal con el codo.
El aire frío de la tarde golpeó el rostro de la niña, haciéndole cerrar los ojos un instante.
Salieron al rellano de piedra exterior.
Las botas rojas de plástico de Camille emitieron un chasquido al tocar el primer escalón húmedo.
—Papá —dijo la niña, apretando el muñeco contra la barbilla.
—¿Qué pasa, Camille?
—Mañana no quiero volver a ponerme la cazadora azul.
—¿Por qué?
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—Porque huele a cuando la gente grita.
Marc apretó el agarre alrededor de la espalda de la niña y comenzó a bajar los escalones hacia la calle, sin mirar una sola vez hacia la luz helada que salía del gran ventanal de cristal.