Chapter 10 - El Reflejo Invertido

Sofía se retorció ligeramente en los brazos de su padre, sintiendo cómo el cuerpo de Mateo se quedaba completamente pétreo, sin un solo latido que viniera a rescatarla del frío.
La niña levantó la cara del hombro de su padre.
Miró a Irene con la fijeza propia de los niños que intentan descifrar un jeroglífico indescifrable en la pizarra de la escuela.
"Los espejos no pueden hablar,"
dijo Sofía, utilizando esa lógica inapelable que reduce las catástrofes de los adultos a simples errores de geometría infantil.
"Si la casa es tuya, tía Irene, ¿por qué tienes tanto miedo de que alguien abra la puerta de la calle?"
La frase cayó en la cocina como una piedra lanzada al fondo de un pozo seco.
Irene parpadeó por primera vez en un minuto entero.
La sonrisa en su rostro se descompuso, perdiendo los bordes, transformándose en una mueca estúpida e incompleta ante la simplicidad brutal de la pregunta.
Mateo bajó los ojos hacia su hija.
Vio el reflejo de la pequeña luz roja parpadeando en la pupila oscura de la niña, diminuta y persistente como una pequeña llama que se niega a apagarse en medio de la tormenta.
Metió la mano en el bolsillo, sacó la pequeña memoria USB y la dejó caer sobre la encimera de mármol.
El pequeño objeto metálico rodó dos centímetros y se detuvo con un clic metálico.
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No necesitaban el archivo.
La niña acababa de demostrar que las paredes de cristal siempre terminan por romperse por el lado donde la verdad pesa más que el dinero.