Chapter 5 - La Lógica de los Rotos

La mujer del traje negro seguía de pie.
Su respiración agitada era el único sonido de fondo.
Un fuelle roto bombeando aire inútil.
La niña se aferró al borde de madera del estrado con sus manos sucias.
El polvo de sus dedos manchó el barniz perfecto.
La jueza acercó su rostro.
El ceño fruncido se suavizó apenas una fracción.
Su voz no resonó en la sala.
Fue un murmullo denso, dirigido únicamente a la figura de rosa.
—¿Qué fue lo que viste?
La pregunta flotó en el aire.
No era una orden legal.
Era una llave buscando una cerradura.
La niña parpadeó.
Una gota salada cayó sobre la madera oscura.
El aire acondicionado le erizó los vellos de los brazos.
¿Qué había visto?
Los adultos preguntaban cosas extrañas.
Pensaban que los ojos eran lo único que servía para saber la verdad.
Pero la niña sabía que los ojos se cerraban cuando había demasiado miedo.
—Los monstruos no dejan huellas en la alfombra.
Su voz fue pequeña.
Frágil como una cáscara de huevo.
—Ellos flotan cuando mamá grita.
La jueza no se movió.
No interrumpió el absurdo infantil.
La mujer del traje negro soltó una risa nerviosa.
Seca.
Metálica.
—Su señoría, esto es una farsa. ¡La niña está traumatizada!
La jueza levantó lentamente una mano arrugada, pidiendo silencio sin mirar a la abogada.
La niña soltó el borde de madera con su mano derecha.
—Yo no vi al monstruo...
El hombre del traje gris ahogó un sollozo.
May you like
—Pero los monstruos hacen ruido cuando pisan los juguetes rotos.
---