Chapter 7 - El cajón del armario

Mia caminó hacia la cama. Dejó al bebé en el centro del edredón blanco.
El recién nacido pataleó un par de veces antes de quedarse quieto, mirando el techo de yeso.
—Aquí no huele a mamá —dijo Mia.
—Huele a papel —dijo David.
Se acercó al armario de roble integrado en la pared.
La puerta izquierda estaba fuera de sus bisagras.
Dentro, sobre el estante superior, solo quedaba una caja de zapatos de cartón verde.
David tomó la caja. Pesaba poco.
Al abrirla, encontró un par de patucos de lana amarilla, tejidas a mano, y una llave pequeña de latón con una etiqueta de cartón que decía: Caja 114 - Banco Central.
Mia se inclinó sobre la caja.
Toco los patucos con la yema del dedo.
—Esos eran mios —dijo la niña.
—Eran de tu hermano —dijo David.
—No —insistió ella—. Los míos tenían el botón de madera. Míralo.
David le dio la vuelta al pequeño zapato de lana.
Efectivamente, un botón redondo de madera clara estaba cosido en el lateral.
—Tu madre me dijo que los había tirado cuando nos mudamos —murmuró David.
—Mamá no tira las cosas pequeñas —dijo Mia—. Solo tira las cosas grandes que hacen ruido.
David guardó la llave de latón en el bolsillo interior de su chaqueta, junto al maletín negro que había traído de la calle.
Desde el pasillo se oyó el sonido de unos pasos ligeros.
No eran los pasos pesados del hombre del traje beige.
May you like
Eran pasos finos, rítmicos, que se detuvieron justo delante de la puerta abierta de la habitación 402.
---