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La tictac de la sopa amarga / Chapter 6 / 6

Chapter 6 - La puerta abierta

Mateo ayudó a su madre a levantarse de la silla.

Doña Elena tropezó con los dobladillos de su propia falda.

Emitía un gemido bajo, como el de un animal pequeño atrapado en una cerca.

La cara le había quedado roja por el calor del caldo, mezclado con la vergüenza.

Mateo miró a Lucía con los ojos desorbitados, llenos de un odio recién nacido.

"Te vas a arrepentir de esto toda tu vida", amenazó Mateo, apretando los dientes.

Lucía no lo miró a él.

Camino despacio hacia la entrada del comedor.

Tomó la mano pequeña de Sofía.

La niña se dejó llevar, dejando arrastrar el reno de trapo por el suelo.

Lucía caminó por el pasillo decorado con guirnaldas de pino sintético.

Llegó al perchero de la entrada.

Bajó su abrigo negro y el abrigo pequeño de la niña.

Se los puso sin prisa.

En el comedor, los platos seguían goteando sobre la alfombra.

El reloj de pared dio las ocho de la noche.

Un campanazo.

Dos campanazos.

Lucía abrió la puerta principal de la casa.

El aire frío de la noche de Navidad entró de golpe, limpiando el olor a pavo quemado y a sopa rancia.

La calle estaba vacía, cubierta por una capa delgada de nieve blanca.

Lucía miró hacia atrás una última vez.

Mateo estaba parado al final del pasillo, inmóvil, con la camisa manchada de caldo.

Parecía un adorno roto que nadie iba a limpiar.

Lucía no dijo nada.

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Tiró de la mano de su hija y cruzó el umbral.

El portón de madera se cerró con un golpe seco y definitivo.

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