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La Vela Azul en el Viento / Chapter 4 / 6

Chapter 4 - La Pregunta Sin Respuesta

Un camarero dejó caer una bandeja de plata en el área del banquete.

El chasquido del metal contra las losas resonó como una piedra en un pozo.

Nadie se giró para mirar el estrépito.

Sonia extendió la mano lentamente.

Sus dedos largos, con la manicura de porcelana perfecta, tocaron la cera fría de la vela.

No la cogió. Solo rozó la punta de la mecha negra.

—¿Dónde está tu hermano? —preguntó Sonia.

Su voz ya no era la de la novia elegante que prometió amor eterno hace una hora.

Era un hilo fino, quebradizo como el cristal delgado.

La niña no respondió de inmediato.

Miró hacia la carretera principal, más allá de la verja de hierro del recinto.

A través de los barrotes se veía el paso constante de los faros de los coches que volvían a la ciudad.

El ruido del tráfico era un zumbido lejano.

—En el vagón —dijo la niña.

Dio un paso hacia la derecha, alejándose medio centímetro del oficial.

—Se quedó esperando con el perro.

—¿Y por qué no vino contigo? —insistió Sonia.

La niña bajó la cabeza hacia la vela azul.

—Le duelen las piernas cuando camina mucho.

Se limpió la frente con el hombro del abrigo.

Dejó una raya de barro justo debajo de su oreja.

—Dijo que los pasteles altos solo los comen las princesas de la tele —continuó la pequeña—. Y yo le dije que hoy le traería un pedazo alto.

Miró a Sonia a los ojos.

—Tú te pareces a la de la tele.

Sonia sintió una gota de sudor frío bajándole por la espalda, bajo el corsé ajustado.

El novio, desde la terraza del piso superior, empezó a bajar las escaleras de piedra.

Llevaba el vaso de whisky en la mano izquierda.

Su chaqueta negra impecable destacaba contra la balaustrada blanca.

—¡Sonia! —llamó el hombre desde la distancia—. ¿Pasa algo? La banda va a empezar el vals.

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Sonia no miró hacia la escalera.

Mantuvo la vista fija en la pequeña raya azul de la vela de cumpleaños.

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