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Chapter 7 - El Papel Firmado

A las siete de la mañana, la luz del sol comenzó a pintar de amarillo las paredes de la habitación.

Un abogado de traje gris oscuro entró al cuarto con un maletín de cuero gastado.

Sacó un documento de cuatro páginas y lo colocó sobre la mesa auxiliar de la cama de Lucía.

—Es el divorcio por causa grave —dijo el abogado—. Diego ya firmó su parte en la celda de la comisaría central.

Lucía miró la hoja superior.

La firma de Diego era un garabato tembloroso, muy diferente al trazo firme que usaba cuando firmaba los cheques de la empresa.

—¿Qué pidió a cambio? —preguntó ella.

El abogado miró a Don Guillermo antes de responder.

—Pidió que su madre no fuera trasladada al penal de mujeres del norte —dijo el hombre de gris—. Se conformó con que la dejasen en una residencia de ancianos sin acceso a las cuentas bancarias.

Lucía tomó el bolígrafo de metal que le tendía el abogado.

No dudó un solo segundo.

Escribió su nombre completo en la línea inferior con una caligrafía limpia, redonda y perfecta.

—¿Y la mansión? —preguntó Lucía.

—Los camiones de la empresa de mudanzas llegaron a las seis —dijo el abogado—. Toda la propiedad ha sido vaciada. Las losas del patio fueron removidas esta mañana por orden de su padre.

Lucía miró a su padre.

—¿Por qué las losas?

Don Guillermo miró por la ventana hacia el horizonte iluminado de la ciudad.

—Porque el agua helada deja marcas en la piedra que no se quitan con el sol —dijo el anciano—. No quiero que nadie vuelva a pisar el lugar donde caíste.

El abogado recogió los papeles, los guardó en el maletín de cuero y se retiró con una breve inclinación de cabeza.

El recién nacido emitió un pequeño gemido en la cuna de plástico.

Lucía estiró los brazos y levantó al niño contra su pecho.

El olor del bebé, una mezcla de leche y talco neutro, llenó de inmediato el aire entre los dos.

—¿Cómo se va a llamar? —preguntó Don Guillermo desde la ventana.

Lucía pasó un dedo por la mejilla suave del niño.

—Gabriel —dijo ella.

—Como tu hermano.

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—No —dijo Lucía—. Como el ángel que trae las noticias que la gente no quiere escuchar.

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