Chapter 5 - El marco dorado

Sofía suelta la mano de su hermano y camina los pocos pasos que la separan de la consola, agachándose para ver mejor lo que brilla debajo del mueble.
---
Mete la mano, tanteando en la penumbra, hasta que sus dedos rozan un borde duro, metálico, y lo empuja hacia afuera con cuidado.
---
Es un marco de fotos.
Dorado, con detalles trabajados en los bordes, del tamaño de una postal, que debió haber caído de algún estante cercano durante todo el forcejeo de los últimos minutos.
---
Sofía lo levanta con ambas manos y lo mira de cerca.
---
Su expresión cambia.
Primero confusión, las cejas frunciéndose despacio.
Después algo más profundo, algo que hace que sus manos empiecen a temblar ligeramente alrededor del marco dorado.
---
—Papá.
¿Por qué ella está en esta foto con mi mamá?
---
La pregunta cae en el pasillo con una fuerza distinta a todo lo que se dijo antes.
---
Andrés se acerca, tomando el marco de las manos de su hija, y su propia expresión cambia en cuanto sus ojos encuentran la imagen.
---
Dos mujeres, jóvenes, sonrientes, abrazadas frente a lo que parece ser la entrada de una universidad, con árboles verdes detrás y un cielo despejado enmarcando la escena.
---
Una es, sin duda alguna, Elena.
Andrés reconocería esa sonrisa en cualquier fotografía, en cualquier lugar del mundo.
---
La otra, más joven que la Ivonne que conoce ahora, con el cabello más largo y sin el peinado elegante que siempre usa en la actualidad, pero inconfundible de todas formas, es Ivonne.
---
—¿Ustedes se conocían?
---
Andrés levanta la vista hacia Ivonne, que se ha quedado completamente inmóvil junto a la mesa del comedor, con una mano apoyada sobre el borde de madera como si necesitara sostenerse de algo.
---
—Devuélveme eso.
---
—Ivonne, ¿ustedes se conocían de antes?
---
—Devuélveme el marco, Andrés. Ahora.
---
Su voz, esta vez, ya no suena fría ni controlada.
Suena desesperada, con un temblor que ninguno de los presentes había escuchado antes en toda la tarde.
---
Andrés voltea el marco, buscando algo en la parte trasera, algún indicio, alguna fecha, algo que explique por qué su esposa fallecida y la mujer con la que se casó ocho meses después aparecen sonriendo juntas en una fotografía que ninguno de los dos le había mostrado jamás.
---
—¡No mires la parte de atrás!
---
El grito de Ivonne, esta vez sí, sube de volumen, resonando por todo el pasillo con una urgencia que contradice por completo cualquier intento anterior de mantener la calma.
---
Ese grito, más que cualquier otra cosa dicha esa tarde, confirma para Andrés que lo que sea que esté escrito detrás de esa fotografía es exactamente lo que necesita ver.
---
Sus dedos encuentran el pequeño cierre metálico en la parte posterior del marco.
Lo abre.
---
Detrás del vidrio, pegada con cinta adhesiva ya amarillenta por el tiempo, hay una segunda hoja, doblada, con letra manuscrita visible incluso a través del papel fino.
---
Andrés la despega con cuidado, sintiendo cómo el corazón le late más rápido de lo que le gustaría admitir frente a sus hijos.
---
—Andrés, por favor, no la leas. Te lo suplico. No frente a los niños.
---
Es la primera vez en toda la tarde que Ivonne dice la palabra "suplico".
May you like
Y esa palabra, más que ninguna otra cosa, hace que Andrés desdoble el papel sin ninguna duda más.
---